El viejo Zentralstadion, que se inauguró en 1956, tras los quince meses que duró su construcción, fue en su época el mayor estadio de Alemania, con capacidad para 100,000 espectadores.
Su espectacular techo, con luz artificial integrada, ofrece la mayor atracción visual de este nuevo estadio. Su soberbia acústica se debe a un sistema de megafonía a medida, perfectamente ecualizado.